Ocurrió una mañana.
Una mañana de esas donde simplemente eres feliz y sonríes sin motivo alguno. Me sentí atraída por una sombra, no era una sombra cualquiera, era la sombra que necesitaba para poder adentrarme en mí. Las hojas caían en mi cabello y los pájaros me susurraban al oído. Sentí un olor, un olor del recuerdo, lo seguí y allí estaba.
Ansiosamente bello, ansiosamente loco y ansiosamente mio.
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